Carlos Montero: “Grindr me ha facilitado mucho la vida”

Cita en la sede de su productora, un piso de esquina con techos altos y profusión de balcones en el cogollito de Malasaña en el que podrían vivir los más pijos de sus personajes. “Siempre quise un sitio para escribir, y ahora que puedo, me he dado el capricho”, se disculpa sin disculparse cuando se le insinúa que le ha debido de costar una pasta. La falsa modestia no parece una de las virtudes que le adornan. La soberbia, tampoco uno de sus defectos. Pasar de último mono como guionista de Al salir de clase en el Telecinco de finales de los 90 a guionista productor ejecutivo de Élite para Neftlix ahora mismo tiene, además de la popularidad y el prestigio, esos efectos colaterales. Está como nunca.

Seguir leyendo.