El racista discreto de Hanau

Pocos en el barrio de Kesselstadt creen que la matanza racista atribuida al alemán Tobias Rathjen la noche del pasado miércoles en dos cafés de la ciudad de Hanau frecuentados por inmigrantes fuera un acto improvisado. Apuntan a la pintada que el presunto asesino de diez personas, nueve de ellas de origen extranjero, hizo en un túnel que conecta una escuela muy próxima a su domicilio —a menos de cinco minutos a pie— con el bloque de viviendas donde se encuentra el Arena Bar & Café, el segundo local atacado y donde murieron cinco de sus víctimas.

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