Un vídeo sexual de un colaborador de Macron agita el debate sobre la vida privada de los políticos en Francia

Un nuevo tipo de política ha irrumpido como un vendaval en Francia. El país no está acostumbrado a que un político caiga por un vídeo sexual, como ha ocurrido este viernes al anunciar Benjamin Griveaux, hombre de confianza del presidente Emmanuel Macron, que abandonaba la campaña para la alcaldía de París. Un oscuro artista ruso exiliado en Francia y asesorado por un abogado de Julian Assange declaró haber difundido las imágenes. La dimisión de Griveaux es un golpe para la estrategia del partido de Macron ante las municipales de marzo. Y despierta el fantasma de una americanización de la vida pública. 

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