James Ellroy: “La policía de Los Ángeles me pateó el culo tres veces y me alegro. Me lo merecía”

La aversión de James Ellroy por los ordenadores y los teléfonos móviles queda clara cuando te da la dirección de su casa en Denver. Ve por tal calle a la derecha, verás unas escaleras, luego hay un bar a la izquierda, busca tal portal, dice desde un teléfono fijo con contestador. Estamos en otra época. Ellroy (Los Ángeles, 1948) vive solo en un apartamento. Al otro lado del descansillo, está el apartamento de su exmujer y ahora novia (“tenemos un buen arreglo”). Casas separadas, cada uno con llave de la del otro. Ella vive en el siglo XXI, con móvil y televisión. Ellroy no tiene televisión, dice, desde hace medio siglo. Ni ordenador. Nunca ha tenido un teléfono móvil. Ha escrito a mano sobre cuadernos una veintena de novelas que componen uno de los grandes legados de literatura policiaca norteamericana de cualquier época.

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