Quince minutos de pánico en el camping de Cabo de Gata

Dos de la madrugada en un bungalow del camping Cabo de Gata (Almería). Se abre el cielo, Laurence y Pierre ven cómo el agua les cubre los pies en pocos minutos. “Pero pasa un cuarto de hora y el barro llega aquí”, señala la mujer, de mediana edad. Aquí es la entrepierna. “La casa flotaba, como si fuera un barco”. Saltan por la ventana, dejan atrás el Renault con el que han viajado por España desde Bayona y, a oscuras, desafiando la torrentera, buscan tierra firme: la recepción.

Seguir leyendo.